Estaba en el cuarto piso de la Facultad de Derecho de la Universidad de Lima, la sobrepoblación de alumnos en la Facultad de Comunicaciones nos obliga a invadir otras facultades, cuando de pronto comenzó todo. Los alumnos empezaron a salir del salón con mucho cuidado; yo mire mi mochila, mire mi cuaderno y atine a coger mi lapicero y salir. Las escaleras estaban repletas y recordando los sabios consejos de mi madre me quede en una columna conversando con dos personas más con la misma idea. Estaba todo bien hasta que el cielo se iluminó y el movimiento empeoro. En microsegundos varios pensamientos recorrieron mi cerebro, “los extraterrestres nos están invadiendo”, “¿ahora cómo me escapo?”, “tengo que llegar donde mis papás”; y de mi boca salió “EXTRATERRESTRES”. Dejé de sentirme cojudo cuando la chica de al lado dijo: “FIN DEL MUNDO”. Con el sabio consejo de un pata que estaba por ahí (Mejor bajamos) decidimos aventurarnos en las escaleras que bailaban al ritmo de la culebrítica, mientras escuchábamos los gritos de desesperación mezclados con algunos llantos. El sismo paró cuando estábamos llegando al primer piso y mis piernas pararon segundos después. Un mal día para dejar de fumar, invítame un pucho.
Todos los canales estaban hablando de la tragedia, muertos, heridos, derrumbes. Se rompió una pared en un penal de Ica y todos escaparon, pocos volvieron. Un pastor evangélico estaba partiendo a Ica para una misión de solidaridad; “Hay que apoyarnos porque el Señor ya viene” dijo. A pesar de todo había un ambiente diferente, las personas se apoyaban unas a otras. Después de mucho tiempo los peruanos se sintieron parte de un todo. Un terremoto para unir a mi país.
Hoy salieron voluntarios de la universidad para ayudar en Ica, en el estadio nacional están pidiendo voluntarios (creo que está funcionando como refugio), están pidiendo que donen sangre, se necesita alimento, agua, ropa, todo con lo que se pueda colaborar.
Vivimos en un país sísmico y la infraestructura no está preparada para este tipo de desastres, muchas casas se derrumbaron y muchas personas murieron. La comunicación nos falló totalmente, las líneas murieron y eso causó que la histeria aumente. Yo me quedé sin internet y recién puedo actualizar y todo. Tenemos que aprender de lo sucedido para que en un futuro estemos más preparados para este tipo de desastre, se pueden salvar muchas vidas y no se derramarán tantas lágrimas como en estos días.
"Despiértame cuando pase el temblor"














